viernes, 16 de octubre de 2015
Conversación clínica con Gisele Ringuelet
El 4 de septiembre se realizó la tercera de las
conversaciones clínicas programadas para este año. El caso fue presentado por
Luciana Nieto (integrante de APPIL y Delegación Pilar del IOM2), y contamos con
la presencia de Gisele Ringuelet (miembro de EOL, sección La Plata y AMP,
miembro del Centro Descartes) que puntualizó algunas cuestiones y causó de ese
modo la conversación.
El modo en que el caso fue escrito planteaba por un lado la
cuestión diagnóstica como algo a articular durante la conversación. Además,
situaba dos tiempos de interpretación de los síntomas por parte del propio sujeto,
con un viraje entre ambos ligado al manejo transferencial.
Gisele se centró en el par certeza- inseguridad para
orientar la lectura diagnóstica. Lo que era nombrado como inseguridad por el
sujeto, lo leyó como miedo al exceso, con un trasfondo de angustia. Miedo a un
saber con que el sujeto contaba. En ese punto las inseguridades funcionan como
certezas de un saber al que respondía con su propio cuerpo (al respecto, se
refirió a la afirmación de Lacan en el Seminario 10: “el miedo es miedo ante el
propio cuerpo”)
El ubicarse “entre”, en la coyuntura familiar, pero también
ante diversas situaciones, ubicaba el problema en la conducta del otro,
adquiriendo a veces un carácter persecutorio. Durante el tratamiento ocurre un
movimiento que desplaza el problema a lo que ocurre en su propia cabeza, y
también en su cuerpo, lo que permite, a juicio de Gisele apuntar en el
tratamiento a la implicación – con su particularidad, tratándose de una
presunta psicosis- , no por la vía de las certezas, sino del miedo y la
angustia.
Karen Monsalve
sábado, 10 de octubre de 2015
martes, 30 de junio de 2015
Reseña
de la clase a cargo de Mario Goldenberg
El
objeto a y la descomposición del estadio del espejo. Falta, vacío y objeto a.
Se estableció la diferencia en la
conceptualización de la angustia para la filosofía de Kierkegaard, Heidegger,
Sartre que no se preguntan por la nada, sino que plantean que la angustia
patentiza la nada, angustia ante la nada. Y la posición de Freud que formulará
que carece de objeto pero que no es ante nada. La angustia es ante algo.
Lacan ubica ese “ante algo” como lo que está
fuera de la representación. Critica la metafísica de Heidegger, un ser que se
sostiene en la nada constitutiva del ser ontológico.
El objeto a es constitutivo del sujeto.
Sujeto: término cuestionado por Lacan, que lo sustituirá por “parlêtre”: ser
hecho de palabra. El lenguaje es sustancia gozante, el significante es
sustancia de goce.
En la cadena significante, hay un real dentro
del bolillero de significantes, el objeto a.
La angustia se presenta del
lado en donde la identificación es ciega: no sé qué objeto soy para el Otro. También la angustia es
señal de lo Real: la angustia no engaña por algo que escapa, es condición de goce.
El imperativo de la época es gozar. Hay
angustia ante algo de la castración que no se puede velar en la compulsión de
goce.
El docente
sugiere la lectura de El Ojo Absoluto de Gérard Wacjman; La Pantalla Global de
Gilles Lipovetsky; y a la autora Paula Sibilian, para pensar en la explosión de
lo audiovisual, el universo que está en las pantallas. Hay recomposición de la
i(a), ya no es como en la época de Lacan. La imagen y la angustia: en el plus
de gozar está incluida la angustia. En este seminario, el sujeto lacaniano se
sostiene en el objeto, el verdadero partenaire es el objeto. Si todo lo del
orden del significante es delirio (como en la novela de Javier Cercas, El impostor; basada en la historia de
Enric Marco) lo que no engaña es la angustia.
martes, 2 de junio de 2015
De
la impotencia a la imposibilidad
El viernes 29 de
mayo realizamos en la Delegación Pilar del IOM2 la primera Conversación Clínica
del año en la que Claudia Passalacqua
presentó el recorrido de un abordaje en el área de salud mental de un hospital público.
Nuestro invitado
especial para esta ocasión fue Alfredo
Nemirovsky, en su condición de médico psiquiatra, Coordinador del Hospital de
Día “Tobar García” y psicoanalista de la
orientación lacaniana. Este camino en su
formación y su encuentro con el psicoanálisis fue su generosa carta de
presentación que abrió un espacio de reflexión compartida en la que su
experiencia nos permitió pensar entre varios el complejo material clínico y
nuestra práctica cotidiana como analistas en las instituciones.
Claudia
Passalacqua tituló su presentación: “De una dupla a una posible singularidad” y
fue desplegando e hilvanando las
distintas intervenciones realizadas a
partir de la consulta de una madre por sus dos hijos y las serias dificultades
que se le presentan en el ejercicio de la maternidad.
Las
particularidades de esta consulta ponen a trabajar a más de un miembro del
servicio de salud mental y a otros profesionales tanto del campo de la salud
como de la educación. Es así como
analistas, fonoaudióloga, neurólogo, psiquiatras, asistente educacional y
social, maestros y directores de escuela se enlazan en un trabajo que permite,
al decir de nuestro comentador: “ir de la impotencia a la imposibilidad”. Armar un equipo, en el que cada participante
pueda escuchar y ser escuchado en lo diferente de su lectura, da lugar a pasar
de la queja de lo que no puede hacerse a ubicar lo imposible para bordearlo, tocarlo, inventar. “El equipo
es mi equipaje y a la vez estoy en el equipo del otro” son expresiones que
Alfredo utilizó para transmitirnos lo importante de la práctica entre varios
para estos y tantos otros casos graves.
Nos quedaron
resonando sus palabras: “El equipo es eso: reunirse con lo que uno no sabe”. No
es sin confrontarnos con ese límite que tendremos la oportunidad de construir para cada caso un equipo, que no dependerá de los estándares
de horarios o ubicaciones compartidos, sino de un trabajo en común al que los
analistas estamos invitados a poner a jugar nuestro deseo.
Andrea Dolera
Módulo de investigación "Síntomas contemporáneos de la infancia"
El viernes 22 de mayo se llevó a cabo un nuevo encuentro.
Con motivo de continuar dialogando acerca del diagnóstico
de ADD - ADHD, en donde se plantearon preguntas que nos llevan a continuar
investigando, cuestionando, aprendiendo y reflexionando acerca de dicho diagnóstico;
se invitó a una estudiante de la licenciatura en Psicomotricidad, Margarita Domínguez,
quién desarrolló cómo se aborda desde su práctica.
Al niño hiperkinético, lo llama “niño inestable”, que se
puede presentar de dos maneras distintas: en estado tensional (se presenta como
el cuadro clásico con hiperactividad) o dehiscente (niños que parecen que se
derriten en su postura, les cuesta sostener el cuerpo, son torpes en su hacer).
De acuerdo al CIE 10, manual de psiquiatría francés, que
está en consonancia con el DSM, el “híper”, es un niño que le sobra, no falta
nada, tiene demás la movilidad, el movimiento, por lo tanto habrá que sacarle y
es ahí donde se propone la Ritalina para atemperar estos movimientos.
Mencionó a Jean Bergés (neuropsiquiatra y psicoanalista)
que habló de “cuerpo envoltura” para pensar estas cuestiones. Refiere que la
causa tiene que ver con el origen, con las lógicas del parentesco: con lo no
dicho. Es un cuerpo que carece de palabras, haciendo discurso en su accionar.
Se propone como una de las técnicas de abordaje la
relajación terapéutica de Bergés.
La relajación da una vivencia de límite del cuerpo, tiene
que ver con hacer una experiencia que le permita un registro y una vivencia del
propio cuerpo.
En psicomotricidad hablan y se preguntan por el diálogo tónico.
El tono de fondo es neurovegetativo y el tono de los órganos, como asiento de
la emoción, es el lugar de encuentro entre lo psíquico y lo somático.
El psicomotricista trabaja con la resonancia corporal ¿qué
me produce o produjo, ese encuentro o una determinada situación?
El psicomotricista utiliza su cuerpo como recurso a través
de las intervenciones corporales, intenta hacer una lectura del discurso del
cuerpo, o poner sentido a aquello que aparenta no tenerlo, se ocupa del hacer
del cuerpo.
Por último, comentó algunas viñetas en donde quedó
expresado cómo se desarrollan las distintas sesiones y qué observa desde su práctica.
Claudia Passalacqua
sábado, 4 de abril de 2015
Actividad inaugural IOM Pilar 2015
El pasado viernes
27 de marzo la Delegación Pilar del Instituto Oscar Masotta dió inicio al ciclo
2015,con una clase
sobre la angustia y un reportaje sobre la historia del psicoanálisis de
orientación lacaniana en nuestro país a
cargo de Mirta Vazquez de Teitelbaum.
La docente
presentó una síntesis del concepto tomando la primera parte del Seminario X de Lacan y el texto de Miller La angustia
lacaniana.
Aparece la
angustia como afecto que no engaña,
cuestión que ya estaba planteada en Freud. No se trata de tratarla ni de
evaluarla sino de darle su lugar conceptual. Miller sostiene que Lacan intenta
encerrar la angustia entre significantes, pero estos no pueden enmarcarla. Si
la angustia es algo que no engaña tiene que ver con el
objeto y no con el sujeto, sirve para operar pero no se puede imaginarizar mas
después de este seminario.
La estructura de
la angustia es la misma que la del fantasma, el fantasma es una defensa contra
la
angustia, hay una
relación esencial de la angustia con el deseo del Otro, entonces Miller dice
que en este seminario se
construye la inscripción del sujeto en el campo del Otro como lugar del
significante.
El sujeto entra
en el campo del Otro, hay una división,
queda un resto, un residuo, prueba y única
garantía de la
alteridad del Otro, ese resto es el objeto a.
Mas adelante
Lacan afirma que la angustia no es sin objeto, que la angustia es señal de lo
real (angustia señal en Freud).
No es sin objeto, a diferencia de Freud, porque hay un cambio en la noción de
objeto. El seminario nos da la desimaginarización y la designificantización del
objeto.
En la operación
de alienación queda el a como resto no simbólico, irreductible.
Miller encuentra
a la angustia en Lacan como una vía de acceso al objeto a, la angustia nos
orienta a
donde aparece
algo del a. En el seminario X hay una descomposición del nivel especular,
aparece el a
como un objeto
que no es como los otros.
La angustia al
recordarla se construye pero no se experimenta, aquí Miller plantea la
diferencia entre
realidad y real.
Se elabora una
nueva estructura de la falta, no se
trata del cuerpo del estadío del espejo que podía
significantizarse
sino de la anatomía, que implica la función de corte.
La angustia surge
cuando aparece algo en el lugar de -phi (castración imaginaria) que pertenece
al objeto a, aparece lo siniestro, esa inquietante familiaridad.
Luego de un breve
receso tuvo lugar la entrevista a Mirta sobre la historia del psicoanálisis
lacaniano en Argentina. El lacanismo entró en el país a través de Oscar
Masotta, Mirta aportó un recorte
interesante, la carrera de psicología
se creó en 1958, los primeros egresados aparecieron en la década del 60, década
mas tarde llamada de la "liberación femenina", en esa época se fue
dando una ruptura generacional de las mujeres con sus madres, la carrera de
psicología se llenó de mujeres. El poder lo tenía la APA, que dependía de la
IPA, quienes decidieron que a la Asociación entrarían solo profesionales
médicos, así las psicólogas fueron
a ocupar un lugar de auxiliares de la medicina.
La mayoría de las
mujeres "fuimos al lacanismo porque como no había institución que
sostuviera no nos imponía nada
(...). En ese momento las que impulsamos el lacanismo como movimiento fuimos
mayoritariamemte
mujeres". Esto introduce algo inherente al psicoanálisis lacaniano que es
el lugar de lo femenino.
En Argentina
primero existieron los grupos lacanianos y luego se creó la Escuela de
Orientación
Lacaniana,
presidida por Miller, había que disolver los grupos, a la escuela se entraba
uno por uno, con su deseo. La idea de escuela la dió Lacan antes de morir,
juntarse dos años, investigar y después
de ese tiempo cada cual
sigue con lo suyo, el cartel es lo ideal.
Fernanda Gaillard
viernes, 20 de marzo de 2015
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