Foto de Germán Maass

martes, 2 de junio de 2015

Módulo de investigación "Síntomas contemporáneos de la infancia"



El viernes 22 de mayo se llevó a cabo un nuevo encuentro.

Con motivo de continuar dialogando acerca del diagnóstico de ADD - ADHD, en donde se plantearon preguntas que nos llevan a continuar investigando, cuestionando, aprendiendo y reflexionando acerca de dicho diagnóstico; se invitó a una estudiante de la licenciatura en Psicomotricidad, Margarita Domínguez, quién desarrolló cómo se aborda desde su práctica.

Al niño hiperkinético, lo llama “niño inestable”, que se puede presentar de dos maneras distintas: en estado tensional (se presenta como el cuadro clásico con hiperactividad) o dehiscente (niños que parecen que se derriten en su postura, les cuesta sostener el cuerpo, son torpes en su hacer).

De acuerdo al CIE 10, manual de psiquiatría francés, que está en consonancia con el DSM, el “híper”, es un niño que le sobra, no falta nada, tiene demás la movilidad, el movimiento, por lo tanto habrá que sacarle y es ahí donde se propone la Ritalina para atemperar estos movimientos.

Mencionó a Jean Bergés (neuropsiquiatra y psicoanalista) que habló de “cuerpo envoltura” para pensar estas cuestiones. Refiere que la causa tiene que ver con el origen, con las lógicas del parentesco: con lo no dicho. Es un cuerpo que carece de palabras, haciendo discurso en su accionar.

Se propone como una de las técnicas de abordaje la relajación terapéutica de Bergés.

La relajación da una vivencia de límite del cuerpo, tiene que ver con hacer una experiencia que le permita un registro y una vivencia del propio cuerpo.



En psicomotricidad hablan y se preguntan por el diálogo tónico. El tono de fondo es neurovegetativo y el tono de los órganos, como asiento de la emoción, es el lugar de encuentro entre lo psíquico y lo somático.



El psicomotricista trabaja con la resonancia corporal ¿qué me produce o produjo, ese encuentro o una determinada situación?

El psicomotricista utiliza su cuerpo como recurso a través de las intervenciones corporales, intenta hacer una lectura del discurso del cuerpo, o poner sentido a aquello que aparenta no tenerlo, se ocupa del hacer del cuerpo.   



Por último, comentó algunas viñetas en donde quedó expresado cómo se desarrollan las distintas sesiones y qué observa desde su práctica.

Claudia Passalacqua


sábado, 4 de abril de 2015

Actividad inaugural IOM Pilar 2015

El pasado viernes 27 de marzo la Delegación Pilar del Instituto Oscar Masotta dió inicio al ciclo 2015,con una clase sobre la angustia y un reportaje sobre la historia del psicoanálisis de orientación lacaniana en nuestro país a cargo de Mirta Vazquez de Teitelbaum.
La docente presentó una síntesis del concepto tomando la primera parte del Seminario X de Lacan y el texto de Miller La angustia lacaniana.
Aparece la angustia como afecto que no engaña,  cuestión que ya estaba planteada en Freud. No se trata de tratarla ni de evaluarla sino de darle su lugar conceptual. Miller sostiene que Lacan intenta encerrar la angustia entre significantes, pero estos no pueden enmarcarla. Si la angustia es algo que no engaña tiene que ver con el objeto y no con el sujeto, sirve para operar pero no se puede imaginarizar mas después de este seminario.
La estructura de la angustia es la misma que la del fantasma, el fantasma es una defensa contra la
angustia, hay una relación esencial de la angustia con el deseo del Otro, entonces Miller dice que en este seminario se construye la inscripción del sujeto en el campo del Otro como lugar del significante.
El sujeto entra en el campo del Otro, hay una división,  queda un resto, un residuo, prueba y única
garantía de la alteridad del Otro, ese resto es el objeto a.
Mas adelante Lacan afirma que la angustia no es sin objeto, que la angustia es señal de lo real (angustia señal en Freud). No es sin objeto, a diferencia de Freud, porque hay un cambio en la noción de objeto. El seminario nos da la desimaginarización y la designificantización del objeto.
En la operación de alienación queda el a como resto no simbólico,  irreductible.
Miller encuentra a la angustia en Lacan como una vía de acceso al objeto a, la angustia nos orienta a
donde aparece algo del a. En el seminario X hay una descomposición del nivel especular, aparece el a
como un objeto que no es como los otros.
La angustia al recordarla se construye pero no se experimenta, aquí Miller plantea la diferencia entre
realidad y real.
Se elabora una nueva estructura de la falta,  no se trata del cuerpo del estadío del espejo que podía
significantizarse sino de la anatomía, que implica la función de corte.
La angustia surge cuando aparece algo en el lugar de -phi (castración imaginaria) que pertenece al objeto a, aparece lo siniestro, esa inquietante familiaridad.
Luego de un breve receso tuvo lugar la entrevista a Mirta sobre la historia del psicoanálisis lacaniano en Argentina. El lacanismo entró en el país a través de Oscar Masotta,  Mirta aportó un recorte interesante, la carrera de psicología se creó en 1958, los primeros egresados aparecieron en la década del 60, década mas tarde llamada de la "liberación femenina", en esa época se fue dando una ruptura generacional de las mujeres con sus madres, la carrera de psicología se llenó de mujeres. El poder lo tenía la APA, que dependía de la IPA, quienes decidieron que a la Asociación entrarían solo profesionales médicos, así las psicólogas fueron a ocupar un lugar de auxiliares de la medicina.
La mayoría de las mujeres "fuimos al lacanismo porque como no había institución que sostuviera no nos imponía nada (...). En ese momento las que impulsamos el lacanismo como movimiento fuimos
mayoritariamemte mujeres". Esto introduce algo inherente al psicoanálisis lacaniano que es el lugar de lo femenino.
En Argentina primero existieron los grupos lacanianos y luego se creó la Escuela de Orientación
Lacaniana, presidida por Miller, había que disolver los grupos, a la escuela se entraba uno por uno, con su deseo. La idea de escuela la dió Lacan antes de morir, juntarse dos años,  investigar y después de ese tiempo cada cual sigue con lo suyo, el cartel es lo ideal.

Fernanda Gaillard

martes, 29 de julio de 2014

3º clase Seminario Clínico 2014


Reseña de la 2º clase Seminario Clínico 2014

Ines Szpuntz, docente a cargo de la clase, desarrolla el segundo apartado del Seminario de la Angustia: “Revisión del Estatuto del Objeto”.

Plantea que es un seminario en el que Lacan transforma el estatuto de la Angustia en Psicoanálisis.
Pasa del padre como función a servirse de él.
Permite pasar del mito a la mitología.
Con el objeto a ya no hay padre que prohibe.

El aporte original de Lacan al concepto de objeto en psicoanálisis, es el objeto “a” como real. Él mismo lo definió como su invención. Toma como punto de partida el objeto perdido freudiano, objeto de deseo.
Este objeto perdido y nunca hallado. Objeto por el cual Freud piensa que el sujeto puede aprehender la realidad.
Para Lacan el objeto a resiste a toda representación, ni el significante, ni la imagen puede asir al objeto a.
Lacan dirá que el objeto “a” es cuerpo, tripa.

El objeto “a”, es solidario de: la causa del deseo y del plus de gozar.

El concepto de objeto “a” como real, está fundada en lo que para Freud fue la experiencia de realización del deseo. Es un objeto imposible e imposible de volver a encontrar, de ahí la definición lacaniana como imposible lógico.

Como señala Lacan en el Seminario 10 de “La Angustia“, el objeto “a”  real, es un objeto como real que no circula, del que nadie se puede apropiar, pero sin embargo, es una parte del cuerpo, que llamará “punto de goce”, lugar donde el cuerpo atrapa el goce.
No hay identificación significante con este objeto, porque el significante no puede atraparlo, el “a” como real, resiste al significante.
El objeto “a”, es un efecto de la articulación significante, en cada hiancia, entre los significantes, se aloja el objeto “a”. es aquello que estando en relación al significante, no llega a estar incluido en la cadena sino que cae como producto de esa operación.
Lo simbólico lo produce pero no lo puede absorber, se le escapa, por eso no está solo fuera del cuerpo, sino que es un sin-sentido.

Lacan lo califica, también de producto. Entonces, el objeto “a” es una producción, y a la vez, es una invención lacaniana.




El objeto “a”, causa de deseo, no del sujeto, sino del deseo del Otro. El “a” en función de causa del deseo es solidario del “valor de verdad”, y por otro lado en su función de plus de gozar es solidario del “valor de goce”.
Para el psicoanálisis, no hay verdad universal ni fija, es contingente y singular.

Para Lacan hay a-sexualidad.
El objeto es lo que va a suplir, es un suplemento de la diferencia sexual, o sea los sujetos no serán ni homo ni hetero, se diferenciaran por la a-sexualidad que será parcial (ni femenina, ni masculina).

Las dos formas, el valor de la verdad y el del goce, van a estar en relación con la implicación de cada sujeto, uno por uno. El valor de verdad está relacionado al deseo, de ser causa del deseo del otro, de su historia.
En tanto que el objeto como plus de gozar, nos lleva a otra dimensión del valor, como articulada al goce.

La estructura de la producción del objeto “a”, se puede formular en una serie, como falta, como pérdida, y como causa de deseo plus de gozar, no como temporalidad cronológica, sino lógica.
Lacan planteará como original de su pensamiento: que la pérdida es un momento constitutivo del deseo como deseo del Otro.
Como el sujeto pierde al Otro, y el Otro al sujeto.
Los objetos causa no son intercambiables,, son inconmensurables, no tiene medida con otros objetos.

Se puede concluir, que Lacan piensa al objeto “a” en relación a un vacío, un vacío estructurante en tanto comporta una doble cara un más y un menos del objeto.
En el seminario 10 de “La Angustia”, recurre a la topología, siempre orientada por la lógica, y presenta el objeto “a”, a partir del cuerpo siendo los objetos diferentes extracciones corporales.

La topología de Lacan está orientada por la lógica que tiene como axioma: para que algo exista hace falta un agujero.
Entonces el objeto “a“, sería el agujero que conlleva la inconsistencia del Otro. Hay que situar el agujero del lado de lo real, y la falta del lado de lo simbólico. 


Claudia Passalacqua

lunes, 19 de mayo de 2014

AL FILO DE LA ANGUSTIA- Clase de Graciela Do Pico


Así decidí titular esta clase, cuya docente nos sorprende de entrada al afirmar que el título del Seminario que leemos este año, La angustia, no es el tema del Seminario. En el contexto de la víspera de su “excomunión” de la IPA, eso que estaba en las tripas de Lacan lo conduce en ese camino que comienza con la angustia ante el deseo del Otro y termina en la separación del objeto, ese a que será su invención. En el trayecto, la angustia es el conductor, sobre el filo de la angustia su discurso se dedica a poner distancia de la matriz significante, de esa red significante que se dedica minuciosamente a organizar para luego decir: “no es eso de lo que se trata en la angustia”, el pez se escapa.
Es así como siguiendo la cartografía de la angustia, arribará a la capital, que se resume en la fórmula: “la angustia es señal de lo real”. Pero antes de tirarnos de cabeza en lo real del goce, etc., Graciela propone adentrarnos en el camino que hace Lacan en el Seminario. Pasar por ese efecto de carta robada que se produce al buscar ese real, que no está donde debía estar, que se encuentra allí donde no se lo esperaba, que se presenta inesperadamente y que sobre todo, concierne al cuerpo, con el que se tiene una “oscura intimidad”.
El cuerpo del estadio del espejo y de lo imaginario, ese cuerpo sin órganos, marcado por la falta significante, cambia de estatuto en la medida en  que es cede de la angustia. El esquema de la división (tanto del S, sujeto como del gran Otro) propuesto por Lacan, cuya principal consecuencia es que deja como resto el objeto, a, es el fundamento. Un resto de goce que es garante de la alteridad del Otro, de que sea Otro y no Uno. Al mismo tiempo degradación del deseo, engañoso, e inflación del goce en los trozos, pedazos de cuerpo.
Consecuencia para la posición del analista: operará en tanto suscite alguna familiaridad con lo unheimlich. Que él mismo responda a la estructura de lo extraño, que se convierta, con su cuerpo, en esa extrañeza cuya puerta de entrada es la angustia. Es el modo de alterar la defensa del sujeto.

Karen Monsalve