Foto de Germán Maass

martes, 30 de noviembre de 2010

Una dirección, varias preguntas (*)

Una joven mujer con varios hijos pequeños llega al centro de salud en una situación de urgencia social. Perdió su casa en un incendio y estuvieron durmiendo en la calle.



Tuve 4 entrevistas con ella. Durante los tres primeros encuentros solo habló de su preocupación por no tener un techo, de sus recorridas buscando ayuda, volviendo siempre al tema de no tener que darle de comer a sus hijos. Se la ve desesperada. Los padres de los niños no pasan cuota de alimentos. Y una frase que se repetía “todo lo hago por mis hijos”.


Le doy mi número de teléfono para que pueda comunicarse directamente conmigo. Un domingo a la mañana me manda un mensaje de texto diciendo “que estaba internada, que estaba sola…” la llamo y decido ir a verla.


Superviso el caso y la indicación es que es necesaria la intervención de trabajo social.


La llamo en varias oportunidades y no logro comunicarme. Después de dos semanas vuelve a la consulta. Allí me cuenta que estuvo internada hasta unos días antes.


Lo primero que le planteo es que hay situaciones que exceden lo que se puede trabajar en el espacio terapéutico; que la realidad que ella está viviendo es muy compleja y le doy en un papel escrita la dirección de desarrollo social y el nombre de la persona con quien debía hablar. Le remarco que este espacio está abierto si ella tiene deseos de trabajar las cosas que le pasan más allá de esta realidad compleja que nos excede, si ella se hace alguna pregunta o tiene alguna inquietud en relación a las cosas que le ocurrieron o le ocurren. Y me quedo en silencio y con una actitud diferente a los encuentros anteriores, hace silencio, lee el papel y lo guarda. Después de unos minutos comienza a relatar la operación ginecológica que le realizaron y como transcurrieron sus días internada. Plantea que esta cansada, “que va a ser siempre igual” ante lo cual le digo “para mi si vos hoy estas acá es porque crees que hay una opción diferente”. Hace un prolongado silencio. Lo sostengo.


Luego comienza a decir que no sabe bien en que consistió la cirugía pero menciona que quien la acompañaba le dijo “te vaciaron”. Estas palabras produjeron en ella desesperación; refiere que planteo “quiero hablar con la psicóloga para que me diga que siente una mujer”. Toda la entrevista hablo del tema de su feminidad y de lo que le generó enterarse que “la vaciaron”. Comienza a preguntarse como será ahora la relación con los hombres, si sentirá deseo, que va a ocurrir en su cuerpo, si tendrá sus períodos, etc.


Esta mujer pasó de su entendible y dramática realidad social a un lugar diferente, donde su ser mujer comienza a quedar interrogado. Llega al centro de salud con un pedido de ayuda antes que con un pedido de análisis.


La pregunta por la femineidad comienza a tomar forma a partir de un real que irrumpe, que desestabiliza, que la deja vaciada de ese significante que respondía ahí: ser mujer es ser madre. Un sin sentido abre una dimensión que hasta el momento no se había desplegado. Despliega una pregunta.


Jacques Alan Miller en “C. S. T.” plantea que “este sin sentido que equivale a un encuentro con lo real tiene como consecuencia un llamado al saber supuesto”.


Aquí “la psicóloga” queda ubicada como un otro, lugar del significante, siguiendo a Miller erigido como un sujeto supuesto al saber.


Podemos pensar que tenemos los elementos esenciales y una posibilidad. Una mujer que consulta por una urgencia real, una operación/dirección y una pregunta y esta pregunta en lugar de ser respondida es puesta a trabajar, en la búsqueda de un saber, saber que siente una mujer. Puesto este saber en este primer momento en un otro.


Sostener la pregunta en el espacio analítico, sostener el vacio puede dar lugar a una elaborar de saber


En esa rajadura que se produce ante el “estar vaciada” se instala una pregunta para la consultante y también para la analista ¿hay aquí una entrada en análisis posible?.

 
Lic. Silvina Leguizamón.


Noviembre 2010

(*) El texto publicado es un trabajo presentado en la jornada de finalización del año por una participante del Seminario Clínico que articula su experiencia de pasantía en el Centro de Salud Municipal con los efectos de supervisión y lo trabajado conceptualmente durante el año. Agradecemos su generosidad al cederlo para su publicación en el blog.



martes, 28 de septiembre de 2010

“LA TRAYECTORIA DEL SINTOMA, DE LA VERDAD A LA ELABORACIÓN DE SABER” *

“La envoltura formal del síntoma” es el título de un texto de Jacques Alain Miller. Haremos el mismo recorrido que hace Miller en ese texto pero desde otros ejes. Miller suele tomar una frase de Lacan que fue dicha una única vez en un solo texto y elevarlo a una revisión completa de todo el psicoanálisis. “La envoltura formal del síntoma” es una frase que Lacan usa una sola vez en “De nuestros antecedentes”.
En ese texto, Miller dice que esa envoltura llevará de la verdad, a una elaboración de saber y entonces vamos a ver de qué se trata cada cosa.



En el último número de Etcétera (boletín mensual del Centro Descartes), un conocido psiquiatra de Cambridge, Germán E. Berríos, refiriéndose al modo en que la psiquiatría más pura está trabajando actualmente en Inglaterra, toma los aportes del lingüista Jhon Austin, en particular el uso que hace de los performativos.
Un performativo es aquello que al momento de enunciarse se realiza. Cuando se dice “juro” no solamente se está diciendo algo, sino también haciendo algo que me compromete en mi palabra. Tenemos por un lado un mensaje, que ya estoy dirigiendo a alguien y a la vez con eso estoy provocando un acto, hago algo con esa palabra.
El síntoma mental –dice Berríos- en el momento en que se convierte en un acto de habla y no solamente el delirio y la alucinación comienza a ganar funciones nuevas además de la información, son performativos en un sentido real. Un enfermo no solamente está diciendo “estoy viendo cosas raras” sino que con esto está queriendo causar un efecto en el que está enfrente. Ignorando al psicoanálisis, sostiene que al margen de dos o tres libros sobre la pragmática lingüística aplicada a la psiquiatría no hay nada. Ni se lo ha usado terapéuticamente, porque el enfermo se lo toma al pie de la letra, se lo toma como informativo y no como performativo.
Con esto ¿qué nos quiere decir? Que cuando estamos situados en este terreno no se trata de ninguna verdad, en el sentido de referente, de designación (elaboración de saber no tiene nada que ver con la verdad referencial). Tenemos una verdad de designación, yo puedo decir “no es cierto que terapéuticamente no se ha usado”. Ahora cuando miente sobre eso que designa dice la verdad respecto de un deseo, de abrir un nuevo puente en el tratamiento de los locos, por ejemplo.


El concepto de verdad no es “mi verdad”, verdad es algo que se impone a alguien. Yo digo “tengo tres millones de dólares en el bolsillo”, con eso yo quiero hacer algo con el otro. Cuando se descubre en alguien que se está analizando que mienten a la realidad, están diciendo la verdad de su deseo.


Hay un texto de Freud que a Lacan le encantó llamado “Psicoanálisis y telepatía”. Él habla mucho de esto que son los medios, la telepatía, etc. Freud escribió mucho sobre esto, su época era una época en donde se le daba mucho lugar a los mediums.
Freud dice que de lo que se trata para que una interpretación tenga efecto es que sea la interpretación de un deseo no la interpretación de una realidad real.
Lacan en el artículo “Radiofonía y Televisión”, habla de la palabra como un medium, como la palabra puede llevar no solamente un mensaje, sino algo que transmite más allá de lo que dice. Cuando no había internet dice: “como llevar a uno el viento del otro” (se refiere a Freud, Jacobson), habla de la función telepática del lenguaje. Inventa incluso un neologismo: “telepatizar al otro”.
En “Radiofonía y Televisión” usa muchos neologismos de ese tipo. Para conmover a la audiencia respecto de esa función mágica que tiene la palabra, Freud dice devolver con la palabra ese poder mágico, incluso sacárselo al territorio de la religión. La disputa mayor que hace es como sacarle el oscurantismo del lenguaje en que había caído la palabra religiosa y poder darle una explicación a esos acontecimientos.
Si efectivamente eso sucede, lo tengo que explicar de alguna manera. Sacarlo de lo oscuro y volverlo a la claridad de la razón, de la razón ilustrada.


Lacan tiene una especie de manifiesto de vanguardia que se llama “La instancia de la letra en el inconsciente o la razón después de Freud”. Porque la razón después de Freud a diferencia de la razón Kantiana incluye lo patológico. Kant dice: “todos por igual nacimos con razón, por lo cual por la educación, el hombre llegará a ser hombre, no hay hombre antes”. Freud se da cuenta que a los hombres por más que se los educa, no hay mucha manera de ilustrar sobre algunas cuestiones. Por ejemplo, por más que se le explique a un niño que los niños no nacen de un repollo, él seguirá pensando que vienen de un repollo, no se puede sacarle esa fantasía. Dice: “La ilustración no desciende al inconsciente”.
El psicoanálisis se trata de otra cosa. No es que es parte de un conocimiento que uno puede tener, de eso puede resolver aquello mismo que le acontece, incluso a uno mismo, o sea no hay un autoanálisis posible.
El inconsciente es una pulsación. Algo que se abre para cerrarse automáticamente. El pensamiento, dice Lacan, es una mosca en una botella tapada, se choca. Alguien puede pensar mucho pero el problema es cuando habla. En ese diálogo está la posición de Freud respecto de la dimensión de objeto.


Freud tiene un texto princeps que es “Psicopatología de la vida cotidiana“. En ese tiempo la psicopatología se estaba construyendo. El subtítulo dice: “sobre el olvido, los lapsus en le habla, el trastocar las cosas confundido, la superstición y el error“.
¿Qué provoca este texto? traerá a la costa gente “normal”, cuando Freud empuja el término del otro lado lo satiriza, lo que hace es traer neuróticos, cualquiera que tropieza tiene síntomas.


Hay muchas maneras de paliar el sufrimiento. Freud dice: “a mí se me ocurrió uno, inventé a este personaje”, porque justamente es un personaje por un lado, que surge del fracaso de la amistad, hay que recordar que Lacan dice: “Freud, el primer analizante de la historia”, porque su analista era Fliess, fue una amistad que fracasó y es notable que hay una apología de la amistad en muchos textos psicoanalíticos. Hay una especie de fracaso de eso en la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX y el psicoanálisis vino a ubicarse en el lugar donde fracasaron los acuerdos de las relaciones entre los sexos, hombres y mujeres y las relaciones de amistad, hay algo que tiene que ver también con el fracaso de ese malestar. Lo que alguien antes descubría hablando con el amigo o que una mujer podía subsanar con un matrimonio y teniendo hijos, hoy en día el malestar no cede. Se casa con uno, con otro y con otro, el tabú de la virginidad ya no se da exactamente como es explicado por Freud.


La primera cuestión que un analista tiene que tener en cuenta es que nadie se equivoca. No es que no tuvo educación sexual, la madre era muy tímida y no le explicó, no tiene nada que ver con eso. No se equivocó, sabe.
Oscar Masotta en “Lecciones de Introducción al Psicoanálisis”, construye una frase que uno tiene que escribir a la entrada del consultorio: “El sujeto no sabe sobre aquello que está en el origen de los síntomas que soporta”. Eso es el inconsciente, ahora viene la otra parte…“porque nada quiere saber que no hay saber sobre lo sexual”, no es solamente que nada quiere saber sino que además lo que no quiere saber es que no hay saber sobre lo sexual.
El conocimiento es la ideología, la ideología es de donde yo me voy a agarrar para producir un síntoma.
Un síntoma que tiene esa dimensión de mensaje y de satisfacción. Hay dos satisfacciones, no es la que obtengo a partir del otro, la que yo provoco, y la otra es que hay un sufrimiento, satisfacción muda que se repite.


Inhibición, Síntoma y Angustia (1926) es una pelea en tres frentes que está haciendo Freud:
- El psicoanálisis con niños, por eso es que el caso paradigmático para mostrar la formación de síntomas es Juanito.
- La formación del carácter de Reik, la idea de carácter, por eso toma el Hombre de los Lobos.
- Pavlov y toda la psiquiatría rusa que se está queriendo tragar el psicoanálisis con la idea de inhibición.


Miller, en las Conferencias Porteñas habla de la Clínica del superyó. Dice que hay que darle mucha importancia a la historia del psicoanálisis para entender los conceptos y que si no se vea como datar el superyó, o sea ponerle fecha de nacimiento como una prenda en la historia del movimiento psicoanalítico. Una cosa es el poder de la palabra y otra cosa es el ejercicio del poder. Cualquiera que se quiere ocupar del ejercicio del poder está en otro terreno. Otra cosa es saber que hay un poder de la palabra y ahí hay que vérselas con muchas cuestiones porque uno no sabe qué puede pasar.


Hay una frase fundamental, dice Freud en el 32/33 en “La Femineidad” : “Hace ya falta buena parte de reparación intelectual para creer en la casualidad, el primitivo y seguramente también el niño sabe dar una razón a todo lo que sucede”. Entonces no seamos primitivos, no sabemos por qué sucede. Un síntoma para un analista no tiene ninguna causalidad, más que aquello que vaya a determinar aprês coup aquél que vaya a consultar. “No lo que pasa que con el padre que tiene, el abuelito que le pegaba, el tío que le tiraba de los pelos, imaginate la carga traumática que tiene”. No sabemos, siempre se busca una causalidad porque el que no la haya es angustiante.


La regla de abstinencia: solamente cuando algo no se hace es que se habla de eso. Si alguien tiene que declarar su amor, una cosa es la declaración de amor y otra cosa es ir a los hechos.
Lacan dice: “¿Qué me quiere?” Me quiere fuerte, me quiere débil, me quiere malhumorado, para llegar a eso primero tengo que decir acá no. Siempre retirarse de ese lugar donde el otro me quiere ubicar. “Nunca me encontrarás donde me buscas”.
Si no hay estatuto sexual, hay un encadenamiento verbal de esos modos de disfrutar. Hay fantasías de distintos tipos de modos de disfrutar de la vida, el cuerpo en relación al otro, hacerse disfrutar ahí.
Eso tienen palabras que no llegan a un modo último de realización, sino que son modos que se van a conjugar, más orales, más anales pero en cuanto a fantasías.
El analista y el analizante no pueden tener relaciones sexuales para que puedan hablar de sus fantasías, para que puedan ir localizando cuáles son sus modos de gozar. Si alguien cediera al amor se acabaría el análisis. Se elabora un saber que sirve para hoy y puede ser que mañana no sirva para nada.


No reducir el psicoanálisis a su práctica. Para Freud no hay civilización y barbarie, no hay unos señores que subliman y otros que son unos bárbaros porque no aprendieron nada.
El psicoanálisis es un modo de tratar el malestar. Hablar de una política del síntoma es entender que es a partir del deseo de alguien que se va a tratar con ese modo que es el modo de construcción que alguien estableció un puente entre dos elementos heterogéneos que son la civilización y a sí mismo.


                                                    Claudia Passalacqua




*Reseña de la clase dictada por Beatriz Gez en el IOM Pilar, 04/09/10

domingo, 5 de septiembre de 2010

VIERNES DE CINE Y PSICOANALISIS EN PILAR


Como todos los años desde que funciona en la ciudad de Pilar, la Delegación del Instituto Oscar Masotta realizará una actividad abierta al público, de entrada libre y gratuita, para compartir con los pilarenses el múltiple interés del psicoanálisis. En esta ocasión se trata de la intersección con el séptimo arte, que siempre tiene algo para enseñarnos respecto a las cuestiones humanas más fundamentales. Pilar Point, el shopping del Centro de la ciudad, que ha creado un espacio de intercambio cultural abierto a la ciudadanía, será el lugar de encuentro, el viernes 17 de septiembre a las 19:30 hs.



Bajo el título “Cosas de familia”. Dimes y diretes, secretos y mentiras. Lo prohibido y lo acallado, se proyectará, comentará y finalmente debatirá la película Un secreto, del director Claude Miller (Francia, 2008), basada en el libro autobiográfico de Phillippe Grimbert, que cuenta la intimidad de una historia familiar en el marco de un período muy convulsionado de la historia del siglo XX. Por tratarse de la historia relatada por su propio protagonista, permitirá abordar todos estos temas - y seguramente otros- relativos al lugar de lo familiar en la historia de cada uno.


Será una conversación que pretende poner en juego una intersección de lecturas, por ello contaremos con la presencia de la cineasta Mariangeles Taroni, que coordina un taller de cine para adolescentes y un ciclo de cine nacional en la Casa de la Cultura de Pilar, y la psicoanalista Graciela Schnitzer, miembro de la Escuela de Orientación lacaniana y la Asociación Mundial de Psicoanálisis, coordinadora de la Delegación Pilar del IOM, e Integrante de Enlaces (Departamento de investigación sobre la Familia y los lazos sociales).


Pilar Point ofrecerá un espacio íntimo y confortable para ver la película y luego debatirla en la planta baja del shopping. La actividad –como todas las realizadas por el IOM- fue declarada de interés municipal por el Honorable Concejo Deliberante de Pilar.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

MATRIMONIO HOMOSEXUAL: INVENCION O TRADICION

El tema del matrimonio homosexual y su debate puede servirnos de “analizador” de la cuestión de la familia y el matrimonio en nuestra civilización ya que produciendo ruptura “puso a hablar” a cada uno colocando sobre la mesa otros tantos temas que van de lo no legislado aún a lo ilegislable.


La legalización de las uniones del mismo sexo puede ser escuchada como el llevar al extremo la afirmación de la no naturalidad absoluta de la relación entre los sexos como así también y correlativamente el despegue de la función reproductiva sexuada de la función familiar. Para el psicoanálisis el tema tiene múltiples puntos de interés entre ellos destaco un cierto paralelo que indica E. Laurent en “La extensión del síntoma hoy”: entre los modos de hacer pareja y el devenir de los síntomas contemporáneos, ambos van a la par ya que al variar el modo de constituirse el lugar del padre varía también el modo en el que se constituyen los sujetos.


Podemos plantear algunos interrogantes:


En este caso como sucedió por ejemplo con el divorcio, le ley en tanto ordenadora, ¿viene sólo a poner un marco jurídico a situaciones ya existentes o es además generadora de nuevas situaciones vinculares?


¿Cómo entender el pedido de reconocimiento legal de las uniones del mismo sexo en relación a lo que llamamos la época del Otro que no existe? ¿Debemos escucharlo como un llamado al padre en tanto función ordenadora?


Al escuchar los debates, uno de los mayores puntos de discusión giró en torno a los niños, su adopción, su procreación. Hemos visto marchas a favor y en contra de la ley en las que se “utilizó” a los niños para argumentar una y otra posición. En nombre de los derechos de los niños daba la impresión de su utilización como objetos tironeados de todas partes. ¿Qué nos muestra lo que vimos del lugar de los niños en nuestra civilización? ¿Cómo pensar su función “residual”?


Si para el psicoanálisis hombre y mujer son posiciones absolutamente independientes del sexo biológico y lo que denominamos materno y paterno alude a las funciones que por una operación lógica producen una subjetividad, es decir de modo también independiente de las personas de carne y hueso que soporten dichas funciones a condición de un deseo que no sea anónimo; en lo relativo al armado de estas “nuevas formas familiares” y sus consecuencias ¿podremos decir algo que vaya más allá del caso por caso?

 
En el pedido de igualación de derechos para las uniones del mismo sexo, debemos poner el acento en la igualación o en el reconocimiento y normalización de la diferencia?


Partiremos del hecho que la voluntad de “hacer familia” de la unión homosexual describe un fenómeno nuevo en lo social. Cómo se produjo el viraje por el cual la comunidad homosexual o parte de ella llega a la demanda de igualar derechos en lo que hace a la unión matrimonial?


Para ubicar este pedido de igualación de derechos tal vez nos sea de utilidad un pequeño recorrido histórico de los movimientos homosexuales de los últimos años.


Eric Laurent nos recuerda en su texto:”La elección homosexual: Nuevas normas de la Homosexualidad” que encontramos en el período inmediatamente posterior a la segunda guerra mundial una nueva aceptación de la homosexualidad siendo sus representantes en la cultura francesa, autores como Gide, Proust y Genet. En esos años se produjo un desplazamiento que fue desde la inserción en la cultura, al terreno político. Así es como a fin de los años sesenta surgirá un nuevo modo de afirmación del síntoma social – Homosexualidad: el gay. Este reemplaza tanto al homosexual del período situado entre las dos guerras como a la generación inmediata a la pos-guerra. Nos señala J A. Miller que el término gay en tanto creación, burló un circuito vasculante que iba del perverso al homosexual.


El gay se afirma en la diferencia para reivindicarla, de manera activa y militante. podemos ubicar que es central el antagonismo entre los valores familiares clásicos y el desarrollo del modo de vida homosexual que sostiene aún hoy día esta generación. Hemos escuchado tal vez con no tanta prensa en los días previos a la sanción de la ley a algunos miembros de nuestra sociedad que no se oponían a la ley, pero que para ellos estaba muy lejos de tener un interés de uso.


A mediados de los 80 podemos situar el surgimiento del llamado movimiento queer, se oponen a toda noción de identidad unitaria argumentando que la misma en lo que hace a lo sexual es una construcción arbitraria determinada desde complejos circuitos de poder, el sexo es un producto del dispositivo discursivo del género.


Fue la epidemia del S.I.D.A lo que produjo el pasaje de un movimiento al otro por la necesaria participación de los homosexuales en la cosa pública afirmando así por primera vez su carácter de ciudadanos. El movimiento queer luchará por atenuar o abolir las diferencias para demandar una legitimidad igualada al derecho heterosexual. De la mano de este proceso va el avance científico por ejemplo en lo relativo a la reproducción asistida, que acompaña todo pedido posible de igualación. Somos Familia!! Fue la consigna de la marcha más importante que apoyó la ley en nuestro país, pedido de reconocimiento al Otro social de lo que parece ser ya un hecho.


Se verifica en dicha reivindicación una firme voluntad de fundirse en la norma siendo a su vez esta una manera de oponerse al concepto de normalización. Por paradójico que pueda parecer fundirse con la norma puede adoptar en determinado momento socio político la forma de la igualación como modo de romper la idea misma de normalidad.


Resulta interesante también seguir a lo largo de la historia pasada y presente autores que han de una u otra manera expresado una posición contraria a ésta “voluntad de igualar”. Así podemos trazar una línea que une a personajes como Proust, Foucault y Bersani.


Poder seguir el devenir de éstos procesos sociales en su variedad y movimiento nos parece que enriquece la conversación y el debate público en el que participamos. Como psicoanalistas de orientación lacaniana nos toca estar a la altura de la época ya que lo que ocurre en nuestros consultorios no es sin el Otro social contemporáneo del sujeto que nos interesa.


Graciela Schnitzer
Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis
Miembro de la Escuela de Orientación Lacaniana



martes, 24 de agosto de 2010

3º clase Seminario Clinico 2010




La dignidad del síntoma

-entre el sufrimiento y la satisfaccion-



3º modulo del programa: LA TRAYECTORIA DEL SINTOMA EN LA CURA

 
Docente: BEATRIZ GEZ

 
VIERNES 27 DE AGOSTO, 13 HS.

 
ANEXO CASA DE LA CULTURA

OFICINA 7 EDIFICIO BOMBEROS

(Tucumán e Ituzaingo, Pilar)



martes, 27 de julio de 2010

Segunda clase del Seminario Clinico: el síntoma neurótico

El viernes 16 de julio la docente Diana Dukelsky asistió a dar la clase correspondiente al segundo punto del programa del seminario Clínico 2010, cuyo tema es el síntoma neurótico.


Comenzó por hacer referencia al concepto de “plus de gozar”, mencionado por Lacan en el seminario 16 “De un Otro al otro” y elaborado totalmente en el seminario 17 “El reverso del psicoanálisis”. Señaló que este es el último seminario donde se refiere a las estructuras clínicas, y también es el seminario donde aparece la novedad de concebir a la fobia como una placa giratoria, que puede derivar en histeria, obsesión o perversión (no psicosis)


Freud, en Inhibición, Síntoma y Angustia, plantea los dos componentes del síntoma en términos de articulación e investidura. La articulación está referida a la envoltura formal del síntoma, lo que envuelve con sentido sexual produciendo la división del sujeto y un resto de significación como efecto de esa división (adonde debe arribar la dirección de la cura). La investidura remite al componente de goce del síntoma.
Tanto en Freud como en Lacan, el síntoma es trabajado como articulación significante. Pero ambos se encontraron en su indagación con un más allá del significante: para Freud, la pulsión; para Lacan, el goce.


Hay dos conceptos en Freud que ponen en juego el componente pulsional del síntoma: primero en Contribuciones a un simposio sobre la masturbación (1912) se refiere a las neurosis actuales (Neurastenia y Neurosis de Angustia) como aquello que suministra el material excitativo que será revestido por representaciones, al modo del grano de arena de la perla, el núcleo del síntoma neurótico. La docente enfatizó que se trata de una manifestación sexual somática, es decir algo que compromete al cuerpo, El síntoma, por lo tanto es algo que muerde al cuerpo, que compromete al cuerpo.

En Más allá del principio del placer, produce un segundo concepto: Compulsión de repetición, que es retomado por Lacan
¿Cómo opera esto a nivel del síntoma? En Inhibición síntoma y angustia se refiere a los síntomas termitentes e intermitentes en la histeria, y a la anulación del acto en la obsesión, para señalar que ambos están sometidos a la compulsión de repetición.
Se plantea la dificultad con la fobia porque habla de represión y sin embargo no hay represión en el sentido en que él mismo la define allí. La moción hostil hacia el padre se desplaza (no se reprime) a un objeto del mundo exterior. Se sustituye el objeto. Se despliega al camino de evitación. La pulsión no es reprimida sino desplazada. De ahí el concepto de placa giratoria.


A continuación articuló la compulsión de repetición a “lo que no cesa de escribirse”, una declinación de la fórmula “lo que cesa de escribirse”. Es lo que se repite en tanto remite a lo necesario lógicamente, que se opone a lo imposible. Es la definición misma del síntoma. Algo se repite porque lo reprimido en la represión es “no hay relación sexual”. El partenaire sexual no está inscripto en ningún lado, el instinto está perdido. Por ello el partenaire sexual de un sujeto es sintomático. En la neurosis produce sufrimiento. La dirección de la cura apunta a elaborar ese sufrimiento.


JA Miller, en “El hueso de un análisis” plantea una metáfora: en el camino del sujeto hay una piedra que se plantea como un obstáculo y ese sería el hueso del análisis. Lo interesante es que es el camino mismo el que crea la piedra, el camino del análisis. Es porque hay repetición que se registra un obstáculo. Hay camino y piedra porque hay ser hablante. La dirección de la cura sería despejar la piedra que consiste en desentrañar lo más singular de un sujeto que es su rasgo de goce.
El curso de una cura supone en ese sentido una operación que Miller llama reducción: reducción significante y reducción a lo real.
Hay tres formas de reducción:
1- La reducción del material a una formulación al estilo del chiste “sufro por esto”, que implica una condensación del sentido.


2- Convergencia de las cadenas asociativas en un enunciado esencial, algo que nunca se olvidó. Significante amo de la vida de un sujeto no necesariamente reprimido, puede estar perdido. Es función del analista encontrar ese significante.
Ambas formas ponen en juego el significante, son formas simbólicas elementales.


3- Evitación (evitación del dolor/ displacer/ sufrimiento). Ya implica un pasaje de lo simbólico a lo real. ¿Cuál es el punto de goce que el sujeto neurótico intenta evitar mediante la represión, anulación, aislamiento?


Cada una de estas fases de la reducción arriba a puntos que se inscribieron por una absoluta contingencia. El trauma es producto de la contingencia de un encuentro que hace a la singularidad del goce del sujeto.
El concepto de evitación aparece en el Proyecto de Psicologia para neurólogos, en el marco de las formulaciones sobre la experiencia de dolor.


En el seminario 16, Lacan intenta ubicar las coordenadas para la eclosión de una neurosis. Se produce por la intrusión positiva de un goce autoerótico, aquello que era vivido como lo normal (ego sintónico), de repente se presenta como intrusión de algo que es fuente de un sufrimiento. Hay una positivización del sujeto como dependencia del Otro. En el curso “Iluminaciones profanas” Miller distingue el término “dependencia” de “dependiente”. Se trata de la posición del sujeto como dependencia del deseo del Otro (dependencia como parte). Se manifiesta su condición de objeto de deseo del Otro.


Estructuras Clínicas


Hay diferencia entre Lacan y Freud con respecto a la Fobia.
En “Inhibición, Síntoma y Angustia, en el capítulo 4, Freud se refiere al caso Juanito y plantea la fobia como solución al amor-odio al padre. Se reprime la moción hostil y se sustituye al padre por el caballo. Eso produce alivio. No hay represión pero hay formación sustitutiva. El asunto es que donde hay un síntoma no hay angustia, y tenemos que en la fobia hay angustia. Se trata –dirá Freud- de angustia-señal, la que llama a la represión.


En las otras neurosis es la angustia de castración la que es motor de la represión, de allí que en la histeria y la obsesiona hay síntomas reales mientras que en la fobia prevalece la angustia.


Lacan, en el seminario 16 (clase 19) plantea que la fobia no es una entidad clínica, vira hacia histeria, neurosis obsesiva o perversión, es la placa giratoria. En la medida en que el miedo es más tranquilizador que la angustia, cualquier cosa puede constituirse en objeto de una fobia. Lacan tira la pregunta: ¿qué hay más tigre de papel que una fobia? Es cuando no se constituyó el falo en la relación con la madre.Es una falla en la constitución del menos fi. Juanito al ser desalojado de la posición “salame” de la madre presenta una angustia intolerable y una moción hostil hacia el padre. (La docente señala sin desarrollarlo que en la Conferencia en Ginebra sobre el síntoma hay un tratamiento diferente de la cuestión)
Aquí la vuelta que Lacan da respecto de Freud es que el goce, que es ignorado por el sujeto, siempre se presenta como exterior.
No hay nada para trabajar en la Fobia más que la escucha, hacer lugar al despliegue simbólico. Si no hay represión, no hay interpretación significante a hacer ahí.


En el mismo seminario, Lacan plantea que en la neurosis, las dificultades con el paternaire sexual se presentan como insuficiencia o impotencia, dos respuestas neuróticas que constituyen la histeria y la obsesión.
Desarrolla la posición femenina y su derivación en la histeria: ser la mujer. La histérica no se toma como mujer, promueve la castración a nivel del padre simbólico (vaciado de goce, muerto, idealizado) para ser su goce. Ante la idealización de este goce rechaza cualquier otro por insuficiente, es la insatisfacción histérica. En el seminario 17, Lacan plantea al amo castrado como partenaire de la histérica. El padre se presenta como idealizado e impotente. Ella se formula como su goce. Hay a la vez un rechazo del cuerpo femenino.
Respecto de la posición masculina, su derivación en neurosis obsesiva es planteada en términos de la identificación con el padre simbólico: ser el amo como prototipo de la masculinidad. La neurosis obsesiva rechaza tomarse por un amo. Hace tratos con el amo con quien está en deuda. En la deuda se localiza su goce.


La clase culminó con comentarios de su propia clínica que esclarecieron muchos de los temas expuestos. También se debatió acerca de la clínica contemporánea y la proliferación de consultas por manifestaciones ligadas al cuerpo y con predominio de angustia (clasificadas como panik attak o trastornos de ansiedad). Diana aportó un dato conceptual interesante para seguir investigando: una suerte de “erotización del mundo” en muchos de esos casos.


Claudia Passalacqua

domingo, 4 de julio de 2010

2º clase Seminario Clinico 2010

La dignidad del síntoma
-entre el sufrimiento y la satisfaccion-

2º modulo del programa: EL SINTOMA NEUROTICO

Docente: DIANA DUKELSKY

VIERNES 16 DE JULIO, 13 HS.

ANEXO CASA DE LA CULTURA
OFICINA 7 EDIFICIO BOMBEROS
(Tucuman e Ituzaingo, Pilar)