sábado, 27 de febrero de 2016
Comenzamos el 2016
A modo de apertura al tema que indagaremos este año: el registro imaginario, sus variaciones en la enseñanza de Lacan, sus transformaciones según las épocas, su presentación en nuestros días... contaremos con la presencia de Daniel Millas para empezar a conversar. Invitamos a todos los interesados a acompañarnos este año a inaugurar de esta manera el trabajo
martes, 16 de febrero de 2016
Poesía y psicoanálisis. Testimonios de la extimidad
Victoria Mora, integrante de APPIL y la Delegación Pilar del IOM2, participó en agosto de 2015 de las Jornadas de Literatura y Psicoanálisis de la Editorial Letra Viva. Comparte el trabajo allí presentado.
Cecilia Collazo
escribe: “(éxtimo) es lo que encontramos entre lo presente y lo ausente, lo
ominoso convive con lo éxtimo. Lo ubicamos en una figura de la topología que es la Banda de Moebius. Podríamos
definirlo como el borde que pertenece a lo íntimo por un lado y a lo exterior
por otro, obedeciendo a ambos espacios a la vez”
La poesía puede
leerse como testimonio de la extimidad, tanto para quién escribe como para
quien lee. Para el poeta allí se une lo más íntimo, el ejercicio de su
escritura, con lo exterior al momento de dar a leer aquello que lo movilizó a
hacer poesía. Para quién lee, las resonancias de su intimidad se verán
reflejadas en lo que otro convirtió en letra impresa, frente a sí verá parte de su intimidad, pero en el exterior.
Desde ya que los efectos de la poesía estarán
tomados por la lógica del uno por uno y eso vale tanto para el lector como para
el poeta. El encuentro podrá producirse o no. Lo cierto es que la buena poesía
es esa que toca algo de la extimidad para muchos lectores.
La
capacidad del poeta de saber hacer con
el vacío generará una experiencia inquietante y a la vez conmovedora en el
lector. Dice Jacques Alain Miller en su curso Extimidad: “Lo éxtimo es lo que está más próximo, lo más interior,
sin dejar de ser exterior (…) El término extimidad se construye sobre
intimidad. No es su contrario porque lo éxtimo es precisamente lo íntimo,
incluso lo más íntimo” Es un logro del poeta que su palabra escrita conmueva lo
más íntimo en nosotros.
El analista
comparte con el poeta ese lugar de extimidad. En términos de un análisis el
analista ocupará ese lugar, allí en el espacio que se instala como el lugar más
intimo para un sujeto en análisis se descubrirá que quién se analiza está
atravesado por algo ajeno que lo habita, empezando por el Otro dentro de sí
mismo. Dice Miller “Éxtimo es, en primer lugar, el Otro del significante éxtimo
al sujeto, aunque más no sea porque la lengua mía, en la que expreso mi
intimidad, es la del Otro”. En el despliegue de su intimidad allí en el espacio
transferencial habilitado por el analista y sostenido en su posición de causa
de deseo, a lo largo de un análisis, el sujeto descubrirá que eso está
fracturado, que allí no hay uno que habla, esa fractura da cuenta de la
extimidad dentro de sí. El sujeto que habla está habitado por un vacío
estructural, la poesía y el psicoanálisis harán lo propio con ese vacío.
Natalia Neo Poblet dice “se escribe desde la extranjeridad, desde el exilio”,
posiciones de lo éxtimo que atraviesan la experiencia de la escritura pero
también la de un análisis.
El analista sin
ser un íntimo tampoco es totalmente exterior se ubica precisamente en la
dimensión de la éxtimo que hará posible un análisis, soportará la pregunta que
le dirigirá el analizante sobre qué lugar tiene en el deseo del Otro, encarnará
lo perturbador, será quién desde su posición y su deseo sostenga la pregunta
por lo éxtimo, así dará un tratamiento posible a lo real del goce que lo habita.
Tal como lo retoma
Cecilia Collazo en su libro La rosa de
cobre, Lacan habla de la poética en un análisis y dice de ella que es la
“creación de un sujeto que asume un nuevo orden de relación simbólica con el
mundo”. Salvando las distancias me pregunto si la poesía no nos enfrenta
también con la creación de un nuevo orden del mundo, o mejor dicho con la
posibilidad de ver ciertos mundos con la mirada poética de quién haya hecho de
la poesía su invención.
El poeta
comparte con el psicoanalista la posibilidad de crear nuevos mundos desde los
que ya habitamos. Más allá de las diferencias de su práctica, la poesía y el
psicoanálisis se hermanan desde muchos aspectos, tal como damos fe en este
encuentro.
La extimidad
como uno de estos rasgos que los unen se encuentra también ligada de manera
inevitable a lo real. Lo unheimlich, lo siniestro, es el paso fundacional del
concepto de extimidad inventado por Lacan. Lo unheimich, tan poéticamente
trabajado en su texto por Freud, es la experiencia de encontrar afuera lo más
íntimo y viceversa, que lo más íntimo esté tomado por la ajenidad. La
experiencia de lo real, el encuentro con lo real, mantiene ese sesgo éxtimo que
despierta al sujeto. Allí es donde lo real toma los rasgos de lo singular.
La poesía en
tanto testimonio de la extimidad bordea lo real para dar cuenta de ello en lo
simbólico. Escribe Pablo Fridman en “Shakespeare, más allá de Shakespeare” en La máquina des-escribir “el escritor se
funde en la letra de su escrito cuando nombra lo real, queda eclipsado en tanto
que enuncia una verdad que toca a cada uno en lo singular de su posición
subjetiva”
Así la extimidad
es el nombre de lo real atravesado por lo simbólico. Dice Collazo “(La poesía) Es
una forma de despertar del letargo metonímico de lo narrativo (…) La poesía es
un fenómeno del cuerpo, es pulsión que pasa a lo real, diría que traspasa a lo
real”. Podríamos reemplazar la palabra poesía por la de psicoanálisis y la
frase aún valdría.
Nicolás Cerruti
y Flor Codagnone plantean en su libro Literatura
∞ Psicoanálisis. El signo de lo irrepetible, libro inaugural de la serie de
la colección Literatura ∞ Psicoanálisis de Editorial Letra Viva que tanto la
literatura como el psicoanálisis son experiencias de escritura y de lectura. En
un análisis también se reescribe una historia, se la narra para otro que lee.
Flor propone entender el análisis como un hecho creativo, propuesta que nos
invita a seguir entrecruzando literatura y psicoanálisis, sin que se anulen,
más bien poniéndonos a pensar como la palabra se juega en ambos, como se
producen resonancias inevitables. En esas resonancias vivimos.
Como cierre y
prueba de lo dicho, una poesía de Cecilia Collazo hablará por sí misma, lo que
puede llevar ríos de tinta de teorizaciones:
Escribo
Escribo
porque la palabra
nunca dice lo
que quiero.
Porque los
términos
no recubren los
destierros,
los vacíos, los
agujeros.
Poética
despiadada
que no nombra
lo que porta,
sólo acontece.
Habla, se
acerca,
sigilosa sin
alcanzar
lo que pretende.
Nombra y al
nombrar
nunca dice
cómo se llama lo
que siente.
domingo, 14 de febrero de 2016
Dos contribuciones
Claudia Passalacqua, integrante de APPIL y de la Delegación Pilar del IOM2, contribuye con dos textos, mientras nos preparamos para comenzar este año 2016 con nuevas propuestas de trabajo psicoanalítico .El primero, fruto de un Seminario realizado por ella en el marco del ICDEBA, articula un tema surgido durante la lectura del Seminario La angustia en la Delegación en el 2015. El segundo, una puntuación que permite introducir la pregunta que orientará la investigación del Módulo Casos graves de la infancia durante el año que vendrá. A disfrutarlos.
Impostura y Mascarada
Lacan da cuenta de dos
afirmaciones: que el Don Juan es un fantasma femenino, y que el masoquismo
femenino es un fantasma masculino.
Lacan refiere que los hombres
se mostrarán más partidarios del deseo y las mujeres del goce. Se sirve del
goce místico para hablar del goce femenino, tomando como referencia las
experiencias místicas de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz.
La tragicomedia de los sexos
se desarrolla en el plano del tener y del ser en relación al falo. Los hombres,
preocupados por su tener y por no perder; las mujeres frente al no tener,
tienen la opción de ser en lugar de no tener, transformar ese no tener en un
bien que los hombres querrían poseer, hacerse ser el falo. Es la conocida
facilización del cuerpo de la mujer: la solución de la mascarada. La mujer
rechaza en la mascarada los aspectos de la femineidad.
En el Seminario 10, se
encuentra cierto reverso de la sexualidad femenina a partir del goce. Hay un
goce envuelto en su contigüidad. Un goce no contable, no medible.
Mientras que el falo como
significante tiene que ver con serlo o tenerlo, acentuando la vía del deseo, al
tomarlo en relación al órgano hace que su valor en lo imaginario tenga que ver
con la potencia: la tumescencia y la detumescencia.
Las complicaciones entre el
amor y el deseo es del lado de la posición femenina.
El lugar de la angustia para
la mujer es si el hombre va a sostener el deseo. ¿Qué quiere más allá del acto
sexual?
El masoquismo femenino,
es un fantasma masculino, es por procuración que el hombre hace que el goce
sostenga su angustia. Existe la mujer que puede gozar de todo sin parar. Ella
goza de ser objeto del hombre permanentemente. Tiene que ver con lo
inconmensurable del goce femenino. Responde a lo que Lacan demuestra en su
Seminario 10 cuando afirma que el goce de la mujer es mayor que el del hombre,
aunque depende de la limitación que le impone al hombre su relación con el
deseo.
A diferencia, el fantasma
del Don Juan, que es una fantasía femenina, es la imagen de un hombre al
que no le falta nada. Es la negación del menos fi. Siempre tiene algo de
impostor, es hacer cierto simulacro de aquello que le produce angustia. Es
decir, en dicho fantasma, el Don Juan acepta la impostura y puede ponerse en el
lugar del Otro, el objeto como absoluto. Simplemente responde al anhelo en su
función fantasmática: que haya un hombre que lo tenga siempre y que no pueda
perderlo, ni perderse con ninguna, ninguna mujer puede arrebatárselo. Ellas
entran dentro de la cuenta solo si son nombradas. Casanova, en cambio, el cuál
fue representado en varias obras literarias y cinematográficas “sabía escuchar
a las mujeres con atención y simpatía y tenía que estar convencido de que al
menos en ese instante, él amaba a esa mujer y que su amor era correspondido”.
Ellas participaban y quizás hasta consentían al engaño por el cual él podía
amarlas en ese instante.
CLINICA DIFERENCIAL ENTRE
NEUROSIS - PSICOSIS
Lacan plantea que hay una
historia estructural que determina que un sujeto sea neurótico o psicótico. Lo
que se ve en el desencadenamiento son los fenómenos de la estructura.
En el seminario 3 refiere “puede
que al comienzo el banquito no tenga suficientes pies”. Hay un defecto que
existe desde siempre. Se sostiene por alguna estabilización, suplencia
precaria.
La estructura de Psicosis es
contraria a una suposición de saber. El significante retorna de lo real y da
una certeza de saber. Cuando el sujeto tiene que tomar la palabra, si la
estructura es psicótica, puede surgir el desencadenamiento. El tener que tomar
la palabra puede acercar al vacío forclusivo.
La alucinación es un
significante en lo real, articulada a un objeto (mirada, voz). La clínica
diferencial nos va a dar el movimiento del objeto mirada - voz.
Lacan, plantea que el cuerpo
fragmentado se puede ubicar tanto en la esquizofrenia como en la histeria.
Toma el caso Dora de Freud, y
dice “el enigma de Dora es qué es ser una mujer?” No aparecen fenómenos
elementales ni hay trastornos del lenguaje.
En la neurosis obsesiva, la
pregunta es ¿estoy vivo o muerto?
Para Lacan, la estructura de
la Neurosis es una pregunta, un enigma; mientras que la estructura de la
Psicosis es una respuesta, una certeza.
La pregunta neurótica es un
enigma de goce.
En la psicosis, no hay
diferencia entre significantes, no hay diferencia entre simbólico y real. No se
adhiere a ningún mito, siendo que para que lo haya tiene que haber Nombre del
Padre.
En la neurosis obsesiva, el
tratamiento de lo real es con el fantasma; en la psicosis, es un tratamiento de
lo real con el delirio.
En la última enseñanza de
Lacan, el Nombre del Padre se pluraliza, se pasa del Nombre del Padre a los
Nombres del Padre. Es un modo más de suplencia.
En el seminario RSI, plantea
que el Nombre del Padre es un anudador de los tres registros (imaginario, simbólico,
real), es como un cuarto nudo.
Lacan diferencia la lengua del
lenguaje. La lengua es un grupo de significantes unarios que son idénticos. Son
S1 que charlan solo en lo real. Es un real anterior al lenguaje.
El lenguaje es una
metaforización de la lengua, es un significante que representa a un sujeto para
otro significante (Neurosis).
En la Psicosis, prevalece la
lengua, que articula cosas que va más allá del saber enunciado. Tiene una función
primitiva con el goce.
El S1 de la lengua, queda
indeciso entre el fonema, la lengua y la holofrase. Todos los significantes son
homofónicos. En la Psicosis, queda como equívoco.
La interpretación es solidaria
con la función de la lengua. No hay que interpretar por el equívoco homofónico.
La lengua es goce puro y el inconsciente lo que hace es decodificar ese goce.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Jornada de Salud Mental en Pilar
Con el título “Salud Mental y Lazo Social”, el lunes 16 de noviembre pasado se llevó a cabo
El encuentro permitió un enriquecedor intercambio
entre los profesionales del área de Salud Mental pertenecientes a los tres
Hospitales del Municipio, los Centros de Atención Primaria, el Centro Pilares
de Esperanza, Pasantes de Psicología y Residentes de Medicina General.
Durante la
apertura, contamos con la presencia de los actuales Secretario de Salud
Dr. Niotti y Director de Atención Primaria Dr. Lorda.
La coordinadora de Salud Mental
de Atención Primaria, Lic. Gabriela Porreca, comenzó diciendo que la elección
del título de esta jornada “Salud Mental
y Lazo Social” no fue azarosa, “es una
construcción a la que hemos llegado luego de asumir el desafío de organizar y
ordenar el trabajo sostenido que se viene realizando desde hace mucho tiempo en
los distintos dispositivos de salud mental del partido de Pilar. Este camino de
encuentros y desencuentros, de enlaces y desenlaces, nos ha permitido armar
redes, construir puentes y abrir nuevos caminos…”
Posteriormente presentó la primera mesa llamada “Diferentes
discursos: un encuentro posible”.
Un grupo de psicólogas de Atención Primaria (Lic.
De Carlo, Lic. Severini y AT Castelo) desarrollaron su posicionamiento frente
al padecimiento subjetivo, entre la demanda judicial y la respuesta en el ámbito
de la salud, que llevan a cabo en la “Puerta 12” .
Otro equipo de APS conformado por las Lics.
Cafiero, Maffia y Zeis, contó su experiencia a través del trabajo realizado con
un grupo de mujeres, en donde se tiene en cuenta la particularidad de cada una
y cómo dar lugar a la palabra que se encuentra silenciada por la violencia.
Un equipo de médicos residentes generalistas de
los Hospitales de Pilar, Luján y Sommer, comentó su experiencia a través de un
proyecto con un grupo de padecientes mentales crónicos, llamado Pi.Lu.So.
Finalmente, la Lic. Mirta Sosa del
Hospital Sanguinetti fundamentó la
importancia de la Psicoprofilaxis Quirúrgica
y desarrolló sus avatares en el ámbito de la salud pública.
La mesa fue comentada por la Lic. Graciela
Schnitzer, supervisora del Equipo de Adultos de los Consultorios Externos del
Hospital de Pilar, quién refirió que los nombres a los dispositivos les vienen
bien ya que generan una “identidad”.
Escuchar involucra a la interdisciplina. Implica
generar el diálogo con los otros y estar atentos entre nosotros. Encontró en
estos trabajos un rasgo común: propiciar una pregunta y sostenerla.
La segunda mesa, presentada por la Lic. Paula Marino, llevó por nombre “Nuevas tecnologías: enlaces y desenlaces”.
Un dúo de profesionales del Hospital Sanguinetti,
las Lics. Brandt y Rodriguez, puntuaron cómo piensan el armado de grupos
terapéuticos para adolescentes en el ámbito hospitalario.
Por otro lado, el Jefe de Servicio de dicho
Hospital, Dr. Fernando Maldonado, desarrolló un trabajo en relación a los
aspectos comunicacionales
contemporáneos.
Un grupo de pasantes de Psicología realizó una
investigación acerca del ciberbullying y redes sociales.
La mesa fue comentada por la supervisora del
Equipo de Niños, Lic. Verónica Carbone, quien refirió “la teoría de la
comunicación es común pero no múltiple”. El lazo social es una cuestión de
discurso. Se modificó el lenguaje gestual.
El niño ha pasado a ser objeto de intercambio y
sacrificio. Hay un empuje a un consumo feroz y voraz de objetos.
El bullying está emparentado con la violencia. El
lugar donde se rechaza la diferencia.
Después del break en el que se realizó un ameno
intercambio entre el centenar de asistentes, se presentó la tercera mesa: “Intervenciones en los lazos familiares”.
Los psiquiatras del Hospital Falcón, Dres. Gorrini
y Latorre se refirieron a un trabajo realizado en relación al lazo social y
desarrollo, haciendo hincapié en la implicación de todo el equipo de salud en
la atención de los pacientes.
Los Lics. Kastelic y Palavecino del Centro de
Rehabilitación Pilares de Esperanza, presentaron un trabajo de campo en
relación a la rehabilitación basada en la comunidad.
Presentó la mesa la Lic. Mabel Porcelli,
quién además aprovechó la ocasión para explicar el diseño del logo de la
jornada que fue realizado por los pacientes del Taller de Arte terapia del
Grupo de Socialización del Hospital de Pilar.
El comentario final estuvo a cargo de la Lic. Andrea Dolera,
quién hizo una breve síntesis del armado en común y desarrollo de la jornada, para concluir
diciendo que intentamos formar una orquesta que si bien un poco desafina, vamos en pos de realizar los acordes
necesarios para crear una música compartida.
Claudia Passalacqua
Claudia Passalacqua
lunes, 23 de noviembre de 2015
Seminario Clínico 2015, un aporte de lectura
El seminario 10,
la angustia, nos aporta un giro conceptual para pensar la cuestión de la parentalidad
en nuestra época. Nos referimos con el término parentalidad al modo en que se reordena la autoridad en el marco familiar
contemporáneo en el que ya no predomina la autoridad paterna. El término está
tomado de una modificación del código civil en el siglo pasado. No se trata de
un concepto psicoanalítico sino que sólo describe un modificación en la función
familiar, especialmente paterna ya trabajada por Lacan en los años 30. La
decadencia de la imago paterna trabajada por Lacan ya puede ubicarse en “Juanito”
y de modo general podemos decir que el nacimiento del psicoanálisis está ligado
a esta modificación.
El planteo que el deseo es la ley es una
condensación del edipo, ya que deseo y ley tienen el mismo objeto entonces la
ley es la palabra que prohíbe el objeto del deseo pero al mismo tiempo lo
erige como tal. Entonces tanto en Freud como en el primer Lacan el padre es
quien enuncia la ley y por lo tanto traza las vías del deseo. Miller en “La
angustia Lacaniana” se pregunta, dónde hay hoy en día un padre que sepa
prohibir?.
En el seminario 10 la prohibición quedará
digamos no reemplazada pero
si antecedida por la operación de
separación. El objeto parcial freudiano que Lacan retoma y presenta como objeto a
minúscula será un elemento no simbolizable que se separa del cuerpo, es
un objeto distinto del objeto del deseo es, lógicamente anterior, el edipo resulta una
construcción secundaria. El
edipo aparece como una elucubración de saber sobre la separación. El
seminario 10 nos presenta un objeto anterior al del deseo y la ley por lo tanto
la constitución subjetiva está tratada allí en un tiempo anterior al de la
función paterna. por eso
el seminario que hubiera seguido se trataba de la función paterna en
cuestión, pluralizada.
Graciela Schnitzer
Graciela Schnitzer
lunes, 16 de noviembre de 2015
Notas sobre lecturas, éticas y niños
Una reseña del trabajo del año del Módulo de investigación: “Síntomas contemporáneos en la Infancia: Autismo - Psicosis - Casos
Graves”
El espacio del módulo me
permitió volver a acercarme a algunos artículos, textos que estuvieron
presentes en mi primer acercamiento al Psicoanálisis.
Fue así que las primeras
lecturas de Alicia Fernández, “La sexualidad atrapada de la señorita maestra” y
“La inteligencia atrapada” me acercaron a “Los idiomas del aprendiente” donde
pude extraer el artículo “La sociedad hiperkinética y desatenta medica lo que
produce”. Del mismo se despuntaron varios interrogantes que llevan a continuar
investigando y tomando una posición ética en relación a la clínica que se
ejerce.
Con la misma orientación se
trabajó el artículo “El psiquiatra que trabajó el TDAH confesó antes de morir
que es una enfermedad ficticia”.
En un segundo encuentro, Verónica
Carbone dialogó sobre La Angustia en las distintas estructuras clínicas basándose
en los textos de Lacan, Miller y Laurent. Dándonos los elementos para
orientarnos en la neurosis, la psicosis y la perversión, como así también en el
autismo.
Con motivo de continuar
dialogando acerca del diagnóstico de ADD - ADHD, en donde se plantearon
preguntas que conducen a la investigación, cuestionando, aprendiendo y
reflexionando acerca de dicho diagnóstico; se invitó a una estudiante de la
licenciatura en Psicomotricidad, Margarita Domínguez (ganadora de una beca para
cursar un semestre en la Universidad Católica de Uruguay), quién desarrolló cómo
se aborda desde su práctica.
A la vez, contamos con la
presencia del Dr. Alfredo Nemirovsky en el espacio de Conversaciones Clínicas,
que me permitió desplegar e hilvanar a través de la escritura las distintas
intervenciones realizadas a partir de la consulta de una madre por sus dos
hijos y las serias dificultades que se le presentan en el ejercicio de la
maternidad.
En el caso, intervinieron varios
miembros de la salud mental y del ámbito educativo. Al respecto, rescato como
valioso el aporte realizado por Alfredo: “El equipo es mi equipaje y a la vez
estoy en el equipo del otro”; dándole lugar a la importancia del trabajo entre
varios tanto en éste como en otros casos.
También, en un encuentro se
trabajó un artículo de Mirta Berkoff denominado “Niños en apuros. La detención
como preliminar a todo tratamiento posible,” en relación a la aceleración de la
época y sus efectos en el niño.
En otro momento se trabajó un
texto de Estela Solano Suarez “La insondable decisión del niño”, en donde queda
expuesto la responsabilidad del sujeto ante su subjetividad.
Finalmente, a partir de un artículo
de Marita Manzotti de una investigación sobre autismo, Nadia Marmiroli, desde
su experiencia clínica, pudo situar algunos puntos en relación a un tratamiento
posible de un niño con estas características.
Personalmente, siento que el
espacio me dio la posibilidad de compartir entre pares, desde una posición ética,
aquellos interrogantes que se me plantean en la clínica diaria, y tratar de
buscar y encontrar alguna respuesta posible que pueda dar el psicoanálisis en
relación a las actuales presentaciones.
Claudia Passalacqua
lunes, 9 de noviembre de 2015
El deseo del analista y la demanda por un niño
El viernes 30 de Octubre, tuvo lugar la Cuarta
Conversación Clínica en la Asociación de
Psicoanálisis del Pilar (APPIL), último
encuentro del Ciclo en el año 2015.
En esta ocasión se presentó el trabajo de Karina Pérez con un niño y sus padres, que fue comentado por Myriam Leguizamón, miembro de la Delegación San Fernando-Tigre del IOM2 y
de la Asociación de Psicoanálisis de San Fernando - Tigre (APSAT), donde coordina
el Módulo de Investigación de Psicoanálisis con Niños.
El trabajo, un
recorte, una construcción de la clínica con un niño y el modo en que la
analista fue interviniendo para alojar la angustia de la madre y convocar al
padre.
Myriam Leguizamón
acentuó, que la clínica con niños
no es sin los padres; y tomo como detalles a tener en cuenta en esta clínica:
la presencia de los padres, cómo ellos
hablan del niño, el hecho de que no hay demanda del propio analizante y como ello puede impactar en la relación transferencial.
Sostiene la importancia de la novela familiar, qué lugar
ocupa el niño, el niño hablado, el niño significante, el niño como objeto. Tomando
a cada uno de los integrantes sugirió pensar en tres novelas familiares en este
caso: la de la madre, la del padre y la del niño.
Nos invitó a escuchar la perspectiva de los niños quienes construyen su propia novela familiar
con los padres reales, distintos de la
función paterna
Hablo sobre los niños funcionando como síntoma de la
pareja parental, regulando el goce de la misma. Y como a veces los niños encuentran
una “solución” poniendo el cuerpo como un intento de separación, para poder
instaurar un otro materno/paterno, para
convertirse él en un otro.
Nos interrogó… Un
niño que rompe todo, ¿para qué lo hace? ¿Para quién lo hace? ¿Es un intento de
desafío a la madre, la escuela, al analista?
Señaló que un analista,
interviniendo con la sustracción de la mirada y relativizando lo actuado por el
niño puede lograr algo distinto; distinto a la sanción educativa proveyendo de un marco
simbólico para regular la pulsión, y a su vez expresar algo del orden de la ley, de que hay cosas que
no se pueden hacer; y ello puede ser ofreciendo un juego, ofreciendo algo que
pueda acotar al goce de la pulsión desamarrada, proporcionando herramientas
para que se libidinice otra cosa, algo más que su propio cuerpo, con el
propósito de que se comience armar otro orden, que empiece a hablar. “La clínica analítica no es sin el discurso”,
sea niño, adolescente o adulto. No es tarea fácil hacer hablar a un niño. El
hecho del discurso se sostiene con la
presencia, el acto y el deseo del analista.
Nos advirtió que, interpretar el juego, el dibujo o el
relato es un problema; porque se
interpreta desde uno, desde los significantes del analista; que hay que ser muy cautos en la
interpretación para no abrochar un sentido enseguida, por ello la indicación es
interrogar para obtener los significantes
del sujeto.
También señaló que en el trabajo con niños se dificulta
el diagnóstico ya que la fantasía está
muy presente pudiéndose confundir que es del orden de los fenómenos elementales
y que de la creatividad infantil.
Myriam prioriza como guía en el trabajo con niños, la sexualidad
infantil que orienta sobre el desarrollo, nos invita a escuchar las teorías que el
sujeto elabora, teniendo en cuenta que no es lo mismo un niño, una niña, un adolescente, un adulto.
Nos previno de la dificultad de indagar sobre la
sexualidad, que presenta el afrontar y vencer la transferencia negativa que muchas
veces se manifiesta colocando al analista
en una serie según el sexo del mismo:
madre, abuela, maestra, etc.
Invitó a confrontar
a los niños con los dichos de los otros: padre, madre, escuela; para que aparezca el propio relato,
su implicación.
Se interrogó
sobre si hay análisis con niños o son intervenciones que ponen un marco a la
pulsión.
Para
terminar citó del libro Lógica del
síntoma, lógica pluridisciplinaria de Markos Zafiropoulos ,…un hijo… para el psicoanálisis …” un hijo debe pertenecer a las categorías freudianas, neurosis,
psicosis y perversión … que nada debe llevar a ceder… de la universalidad de
los modos de escrituración subjetiva”
Karina
Caamaño
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